3D Slash

Este mes quiero recomendaros una herramienta para diseñar y modelar en 3 dimensiones. 3D Slash

Desde hace unos años trabajo usando Tinkercad con los alumnos para diseñar objetos en 3 dimensiones. Sin embargo, le encuentro algunas limitaciones: el uso de un correo electrónico para poder diseñar, muchos menús… Y dentro de su interfaz intuitiva, es una herramienta que no concibo utilizar con alumnos menores de 8 años.

Es por eso que cuando descubrí 3D Slash me encantó. Para mí, es la herramienta perfecta para empezar a trabajar con los alumnos más pequeños de Primaria el diseño 3D. En lugar de comenzar desde un fondo en blanco como ocurre en Tinkercad, podemos escoger hacerlo desde un enorme bloque, en el que tallaremos nuestro diseño, como si de una estructura cúbica se tratase.

Los menús de la herramienta son muy amigables y la manera de moverse por el espacio también es muy simple. Estas son las principales características por las que me atrajo la herramienta en un principio. No es necesario saber leer para descubrir lo que puedes hacer con el cubo que tienes en la pantalla, deshacer acciones que no queríamos hacer, colorear… las acciones son más limitadas que en Tinkercad, pero puedes llegar a modelar estructuras igual de complejas en ambos programas.

Os animo a que le deis una oportunidad a la herramienta si no la conocíais y hagáis vuestros propios diseños en 3D.

 

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Entre los árboles

Hace mucho que no publico un relato, en parte por la falta de tiempo y en parte por la falta de inspiración, pero por aquí os dejo el último de ellos.

Entre los árboles, pudo vislumbrar un horizonte que nunca antes había captado su atención, atravesando el vasto desierto blanco, más allá de donde alcanza la vista, una pequeña cabaña de madera esperaba su regreso. ¿Cómo podía estar tan seguro de ello? No sabría decirlo, y por ello sabía que convencer a sus hermanos para emprender tan largo viaje, no sería fácil. O al menos eso pensaba. Pero mientras se lo explicaba minutos más parte, pudo ver como sus preocupados semblantes se iban transformados en miradas de satisfacción, como si ellos hubiesen visto el mismo espejismo. Aquella noche dieron por terminadas sus tareas previas al invierno, aislaron la roída cabaña de madera para que ningún bicho entrase en su ausencia, y comenzaron el viaje con las primeras luces que se reflejaron en la nieve.

Nunca habían traspasado la última línea de árboles que amurallaba su pequeño hogar de los violentos vientos del desierto, o al menos no recordaban haberlo hecho, pero ninguno volvió la vista atrás cuando el paisaje perdió por completo su color. Desde el cielo se les podía ver a varios kilómetros a la redonda, como tres motas que avanzaban, despacio, pero sin detenerse. Todos vestían ropas de pieles que habían secado después de cazar a algunos ejemplares de una manada de lobos, muchos años atrás. Cargaban pesadas mochilas de cuero, con provisiones y cazuelas metálicas que tintineaban al son de su paso.

Las jornadas se fueron alargando a medida que el bosque se perdía a la vista a sus espaldas. Poco a poco, una sensación de impaciencia se fue apoderando de los tres hermanos, queriendo llegar a su destino, para poder volver a su hogar. No sabían cuánto tiempo les llevaría alcanzar ese destino, pero digamos que, a lo que a su vista podía ser la mitad del camino, una tempestad les sorprendió.

A pesar del frío, el viento y los copos de nieve que se clavaban en su ropa como estacas, los hermanos continuaron la marcha. No tuvieron que temer por la falta de alimento, ya que la carga de sus mochilas había sido cuidadosamente escogida, pero un contratiempo no planeado como este, les dejó sin nada más que las ropas que vestían.

Tras la tempestad, la nieve había crecido hasta sus rodillas, y todavía algunos remolinos blancos serpenteaban a su alrededor. Detrás de sus sombras, una figura armada apareció como si de un fantasma se tratara. El intercambio de palabras fue mínimo, pues la escopeta habló por sí misma. Los hermanos no deseaban ni podían hacer frente a un combate, a pesar de contar con la superioridad numérica. Entregaron los pocos objetos que les quedaban en los bolsillos de sus abultadas ropas y esperaron sentados sobre la nieve hasta que la figura les indicó que se levantaran.

Siguieron las pisadas del extraño a través del blanco paisaje, hasta que poco a poco este empezó a mostrar escarpados montículos grises que sobresalían como estacan por encima de la nieve. Los hermanos se dirigían preocupadas miradas a cada paso, sin saber bien hacia dónde les guiaban sus pasos ni cuando podrían reanudar la marcha hacia el lugar soñado por todos.

El guía no se detuvo al anochecer, sin comer y con el único alimento del agua que rezumaba de sus ropas, los hermanos no fueron testigos del destino en el que la figura detuvo sus pasos. Las luces de la noche iluminaban las copas de los árboles, helados por la ventisca, y una imponente montaña se alzaba sobre ellas, cubriendo por completo la luna.

Los pasos se detuvieron a la par que el viento y, tras la respiración agitada de los tres hermanos, podía escucharse el crepitar de las llamas anarajandas que iluminaban la nieve sin derretirla, a través de los empañados cristales de una ventana. Los hermanos no podían saber que habían llegado a su destino cuando cruzaron la puerta de la cabaña de madera, pero al sentir su calor la palabra hogar cruzó su mente al mismo tiempo.

Recomendación de lectura

Desde hace unos meses estoy valorando muchas cosas de mi persona, mi futuro, mis relaciones… Y durante esta temporada encontré un libro que me ayudo a abrir los ojos ante las pequeñas cosas, situaciones, personas, a las que no ponemos nombre propio en nuestra vida, pero se lo merecen.

Hablo de THRIVE, 200 páginas en las que Meeno Rami nos invita a reflexionar sobre nuestras prácticas educativas, nuestros miedos, nuestros logros… Y las personas con las que los compartimos.

Como docente, Meeno comparte en sus capítulos vivencias y reflexiones personales, que todos en algún momento deberíamos hacer. Para mí, ese instante llegó mientra leía sus palabras y puedo decir que, desde entonces, soy una persona nueva. No muy diferente de la que era antes, pero mejor.

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Os invito a que deis una oportunidad a este relato, lo hagáis vuestro y encontréis ese momento, que todos necesitamos en esta carrera que llamamos vida, para detenernos y reflexionar.

 

La felicidad en el aula

El mes pasado tuve la suerte de poder participar como anfitriona en el evento via Twitter que organiza Microsoft, a través del hasthag @TweetMeet Central #MSFTEduChat

Y este mes no quería dejar pasar la oportunidad de compartir con vosotros el tema del que hablaremos el martes 16 a las 19h

ES Save the date - April 16 - CDT WEST CEST

Si el colegio nos prepara para el futuro, también debemos enseñar a nuestros alumnos a ser felices, aceptarse, respetarse… La educación emocional ha despertado en nuestras aulas como consecuencia de la evolución de la sociedad, pero ¿donde empieza la labor de las familias y termina la del profesor?

Para mí está claro que para educar es necesario que los alumnos sean felices, estén motivados, ilusionados y alegres. No encuentro mayor satisfacción que la de ver la sonrisa de un niño ¿y quién no? ¿qué te hace feliz como profe? ¿qué actividades propones en tu clase para trabajar la educación emocional con tus alumnos? Únete a Twitter y cuéntanoslo!

Si es la primera vez que oyes hablar del #MSFTEduChat, infórmate de todo a continuación

SUPER SWAY

Dejo también el enlace al blog de Microsoft con toda la información. TE ESPERAMOS!